Si profundizamos un poco en el origen etimológico de la palabra “fotografía“, vemos que viene de la palabra griega phōs, que significa «luz», y del térmimo grafḗ,  que podría traducirse por «conjunto de líneas o escritura». De modo que deducimos que la fotografía es algo así como una “escribir o dibujar con luz“. ¿Verdad que es una definición muy acertada?

Resulta apasionante observar y estudiar todos y cada uno de los matices que nos ofrece la luz natural en el exterior como resultado de la combinación de diferentes factores: la época del año, el momento del día, la presencia o ausencia de nubes, o, por ejemplo, la ubicación del sol respecto a lo que estamos fotografiando.

De hecho, cuando a veces estamos tomando una fotografía, nosotros mismos nos sorprendemos de lo bonitos que han quedado los tonos, o de la luz tan especial envuelve el paisaje frente al que nos encontramos. Y aunque desde luego es una sorpresa muy grata, ¿qué me diríais si os propusiera no dejar esto al azar e ir en busca de la luz perfecta para conseguir unas fotografías increíbles? Entonces, sin ninguna duda, debemos de ir en busca de “la hora mágica”.

Gema Espinosa Rubirroja En busca de la hora mágica

Cada día, podemos disfrutar de la “hora mágica” al amanecer y al atardecer, y podríamos decir que está dividida en dos etapas muy distintas. Por una parte podríamos hablar de la denominada “hora dorada“, que comienza en el momento en el que el sol empieza a aparecer en el horizonte a primera hora de la mañana, o cuando comienza a esconderse al atardecer. Y por otra parte, podríamos hablar de la “hora azul“, que es la que podemos encontrar al amanecer justo antes de que el sol empiece a salir, y también después de que el sol haya desaparecido en el horizonte antes de que comience a oscurecer. Ambas etapas son bastante rápidas, y tendremos que estar preparados con antelación para cuando se vayan sucediendo, pero desde luego vale muchísimo la pena.

Durante la hora mágica la luz es suave, con un brillo difuso que lo ilumina todo de una manera delicada y sutil, sin grandes contrastes, añadiendo profundidad y textura a nuestras imágenes. Además, aunque es un momento excelente para fotografiar paisajes y elementos de la naturaleza, también es muy favorecedora a la hora de realizar retratos, ya  que dota a nuestras fotografías de vida con un componente expresivo muy importante. Por ejemplo, si quisiéramos transmitir sensaciones románticas, cálidas, y dulces buscaríamos la luz de la “hora dorada”. Y en cambio, si quisiéramos transmitir sensaciones más tristes o melancólicas, aprovecharíamos la frialdad de los tonos de la “hora azul”.  ¿Os gustaría ver la diferencia entre las dos etapas?

Tomando como referencia la localización de la fotografía con la que abríamos el post, aquí podemos observar este arrozal bañado por la luz cálida de la “hora dorada” sin ninguna clase de retoque o edición posterior:

Gema Espinosa Rubirroja En busca de la hora mágica II

Justo después, solamente siete minutos más tarde, comienza la transición hacia la “hora azul“, generando en el mismo lugar una sensación completamente diferente pero también muy interesante:

Gema Espinosa Rubirroja En busca de la hora mágica III

Además, cuando fotografiemos paisajes naturales durante la “hora mágica”, si hay elementos que reflejen la luz como el agua de un río o el mar, el resultado será un brillo metalizado como el que tenían las olas del mar de la fotografía que usé la semana pasada para crear la primera pieza del que podría ser vuestro mood board personal.

Y aunque los paisajes naturales ganan muchísimo si vamos en busca de este momento para realizar nuestras fotografías, también es posible redescubrir algunos paisajes urbanos si observamos cómo la ciudad va iluminándose poco a poco al atardecer de una manera que nos cautivará por completo:

Gema Espinosa Rubirroja En busca de la hora mágica IV

Gema Espinosa Rubirroja En busca de la hora mágica I

Gema Espinosa Rubirroja En busca de la hora mágica V

Así que ahora…¡toca ponerse manos a la obra! Y para eso, vamos a repasar una serie de ideas que os van a ser muy útiles a la hora de planificar vuestra escapada en la búsqueda de la “hora mágica”:

– Como explicábamos al inicio, el comienzo de este periodo varía de un lugar a otro, e incluso depende de la estación del año, así que en primer lugar deberíamos de consultar, aproximadamente, cuándo comienza la “hora mágica” en lugar en el que nos encontramos. Aunque hay multitud de herramientas para conseguir el dato, e incluso aplicaciones para nuestros teléfonos, una de ellas es esta calculadora on-line que nos orienta sobre el comienzo de la hora dorada, y también de la hora azul respecto a nuestra ubicación. Sea como fuere, lo mejor es que lleguemos con tiempo para prepararnos, ya que cuando empieza a atardecer el proceso es muy rápido y si vamos justos de tiempo es fácil que lleguemos demasiado tarde.

– ¿Vamos a fotografiar con nuestra cámara réflex? Alguna ideas que funcionan bien son tratar de buscar aperturas de diafragma amplias, jugar con el balance de blancos para buscar diferentes resultados en el tratamiento de la luz, y no olvidar el trípode en casa para poder fotografiar siempre con un nivel ISO bajo incluso cuando la luz empiece a desaparecer.

– En cambio, si vamos a realizar las fotografías con nuestros teléfonos, podemos evitar que nuestra imagen salga movida si colocamos nuestro teléfono sobre alguna superficie segura y usamos el temporizador para disparar. Además, como probablemente la escena será demasiado oscura ya que la cámara de nuestro teléfono va a tender a equilibrar la escena para compensar el brillo del sol, cuando estemos a punto de tomar la fotografía toquemos un punto más oscuro de la escena para que sea ahí donde mida la luz y compensemos un poco la exposición acercándonos más al resultado que buscamos. Hagamos diferentes pruebas hasta dar exactamente con el matiz que más nos guste.

Probemos diferentes ideas: dejemos el sol a un lado, coloquemos a nuestros sujeto haciendo contra luz, o permitamos que la luz ilumine la escena de frente. Así veremos claramente qué es lo que más nos gusta y podremos repetirlo en el futuro.

Sencillo, ¿verdad? Además, en esta época del año en la que atardece más tarde, la “hora mágica” se alarga un poco más y será más sencillo para nosotros conseguir atrapar esa luz tan suave y delicada que convertirá nuestras fotografías en recuerdos únicos.

Muéstranos tu “hora mágica” a través de las redes sociales usando el hashtag #RubirrojaBlog

 

 

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